Falacias Lógicas

Extraído de wikipedia. Los link son de Ecured.

Falacias

Una falacia (del latín: fallacia, ‘engaño’) es un argumento que parece válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a descuidos o ignorancia. En ocasiones las falacias pueden ser muy sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para detectarlas.

Petición de principio

Es la falacia que ocurre cuando la proposición a ser probada, es decir la conclusión del argumento, se encuentra implícita o explícitamente entre las premisas. Por ejemplo, el siguiente argumento es una petición de principio:

  1. Yo siempre digo la verdad.
  2. Por lo tanto, yo nunca miento.

Afirmación del consecuente

Se comete al razonar del siguiente modo:

  1. Si A, entonces B
  2. B
  3. Por lo tanto, A

Por ejemplo:

  1. La gente honrada está en libertad.
  2. Yo estoy en libertad.
  3. Por lo tanto, soy honrado.

La primera premisa solo nos da información de qué pasará si se es honrado, pero no dice nada sobre qué sucede si se está en libertad. Uno puede no ser honrado pero estar en libertad por no haber sido descubierto y juzgado.

Generalización apresurada

Es una falacia lógica en la que se llega a una generalización inducida basada en muy pocas pruebas.

Ejemplo: «Me encanta esta canción, por lo tanto me gustará también todo el álbum en el que está». Es una falacia porque el álbum puede no ser tan bueno como la canción escuchada.

Una muestra sesgada es una muestra que ha sido falsamente considerada como la típica de una población de la cual ha sido tomada.

Post hoc ergo propter hoc

Es una expresión latina que significa «después de esto, luego a consecuencia de esto» es un tipo de falacia que asume que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero. Es verdad que una causa se produce antes de un efecto pero la falacia viene de sacar una conclusión basándose solo en el orden de los acontecimientos, es decir, no siempre es verdad que el primer acontecimiento produjo el segundo acontecimiento.

Falacia del francotirador

Es una falacia lógica donde la información que no tiene relación alguna es interpretada, manipulada o maquillada hasta que esta parezca tener un sentido. El nombre viene de un tirador que disparó aleatoriamente varios tiros a un granero y después pintó una diana centrada en cada uno de los tiros para autoproclamarse francotirador. Tiene que ver con el sesgo cognitivo ilusión de serie donde las personas tienden a ver patrones donde solo hay números aleatorios.

Falacia del hombre de paja

Es una falacia lógica basada en la confusión de la posición del oponente. Generar un «hombre de paja» es crear una posición fácil de refutar y luego atribuir esa posición al oponente para destrozarlo.

Por ejemplo:

Juan aprovecha y crea una posición clara de ataque: «Yo pienso que solo un estúpido encerraría a un niño todo el día sin permitirle respirar aire limpio».

Pedro dice: «Pienso que los niños no deberían correr por las calles que tienen mucho tráfico de automóviles».

Falacia del alegato especial

En lógica, la falacia del alegato especial, argumento especial o petición especial es una falacia que tiene lugar cuando alguien, en su argumentación, recurre o hace alusión a una visión o sensibilidad especial del tema objeto de debate y, bien sea de manera implícita o explícita, esta persona mantiene que el oponente posiblemente no puede comprender las sutilezas o complejidades del tema en cuestión, porque no alcanza el nivel de conocimiento o la empatía que supuestamente se requiere

-¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas igualmente divinas en un único ser?

-Argumento especial: «no comprendes el misterio divino de la Santísima Trinidad»

Argumento a silentio

Consiste en considerar que el silencio de un ponente o interlocutor sobre un asunto X prueba o sugiere que el ponente es un ignorante sobre X o tiene un motivo para mantenerse en silencio respecto a X.

Argumento ad consequentiam

Es un argumento que concluye que una premisa (típicamente una creencia) es verdadera o falsa basándose en si esta conduce a una consecuencia deseable o indeseable. Es una falacia porque basar la veracidad de una afirmación en las consecuencias no hace a la premisa más real o verdadera. Asimismo, categorizar las consecuencias como deseables o indeseables es intrínsecamente una acción subjetiva al punto de vista del observador y no a la verdad de los hechos.

  • «El presidente no ha robado fondos del Estado, porque si lo hubiera hecho, habría perdido las elecciones».
  • «El jugador hizo todo lo que pudo, porque, si no, no hubiéramos ganado el partido».

Argumento ad baculum

Es un argumento donde la fuerza, coacción o amenaza de fuerza es dada como justificación para una conclusión. Este tipo de falacia se da en los casos en los que se duda en intervenir o no, en un conflicto. Se basa la decisión en algunos, en la consecuencia de actuar o no actuar, lo que justifica la intervención. Sin embargo, aunque estas decisiones preventivas previas, modifican forzosamente las predichas y subjetivas consecuencias, no aclaran la necesidad de actuar o no aseguran la verdad de las premisas en las mismas.

  • Ejemplo: «Iraq tiene armas de destrucción masiva. Como esto puede provocar una guerra muy peligrosa debe ser verdad y por tanto es necesaria una intervención».

Argumento ad hominem

Consiste en replicar al argumento atacando o dirigiéndose a la persona que realiza el argumento más que a la sustancia del argumento. Suele utilizarse un mecanismo del tipo «Tu quoque», en el que se develan trapos sucios.

Por ejemplo:

«Tú dices que este hombre es inocente, pero no eres creíble porque tú también eres un criminal».

Argumento ad ignorantiam

Un argumento ad ignorantiam o argumentum ad ignorantiam, también conocido como llamada a la ignorancia, consiste en sostener la verdad o falsedad de una afirmación alegando que no existe evidencia o prueba de lo contrario, o bien alegando la incapacidad o la negativa de un oponente a presentar pruebas convincentes de lo contrario. Quienes argumentan de esta manera no basan su argumento en el conocimiento, sino en la ignorancia, en la falta de conocimiento.

Por ejemplo:

Mulder: «Bueno, mientras no puedas probar lo contrario, tendrás que aceptar que es cierto».

Scully: «¿Que tu hermana fue abducida por alienígenas? Eso es ridículo».

(tomado de la serie de televisión Expediente X)

Argumento ad populum

Es un argumento falaz que concluye que una proposición debe ser verdadera porque muchas personas lo creen así. Es decir, recurre a que «si muchas personas lo creen así, entonces será así». Es una falacia porque el mero hecho de que una creencia esté ampliamente extendida no la hace necesariamente correcta o verdadera. Esto se demuestra teniendo en cuenta que, si una opinión individual puede ser incorrecta, la misma opinión sustentada por muchas personas también puede serlo. La veracidad o falsedad de una afirmación es independiente del número de personas que creen en ella. Esta falacia se usa mucho en publicidad.

Por ejemplo:

«Ese músico debe de ser muy bueno, ya que cincuenta millones de fanes no pueden estar equivocados».

«La marca X es la marca líder en Europa, por eso deberías comprar productos de esta marca».

Argumento ad nauseam

Es un tipo de falacia dirigida a las emociones en el que las personas creen que es más posible que una afirmación sea cierta (o sea aceptada como verdad) cuanto más veces haya sido oída.Esta falacia viene de la falsa creencia de que si alguien se molesta o dedica tanta energía para la repetición de un mensaje es porque este debe ser más veraz que otro que no se molesta o puede rebatirlo.

Argumento ad verecundiam

Esta falacia lógica consiste en basar la veracidad o falsedad de una afirmación en la autoridad, fama, prestigio, conocimiento o posición de la persona que la realiza. Un tipo especial de esta falacia es la falacia argumentum ad crumenam donde se considera más veraz una afirmación porque la persona que la realiza es rica o por el contrario en argumentum ad lazarum porque es pobre o de menor clase quien la realiza. La veracidad de un hecho o afirmación no depende, en último estado, de la persona que la realice sino de las pruebas o argumentos que se presenten.

  1. A realiza una afirmación B
  2. A nunca está confundido, equivocado o deshonesto
  3. por lo tanto, la afirmación B debe ser tomada en consideración (aunque no como cierta, directamente).

Argumento ad antiquitatem

Es una falacia lógica típica en la que una tesis es proclamada como correcta basándose en que esta ha sido tradicionalmente considerada correcta durante mucho tiempo. En definitiva, «esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera». Este argumento hace dos suposiciones:

  1. que la antigua manera de pensar fue probada como correcta cuando se introdujo (lo cual puede ser falso, ya que la tradición puede estar basada en fundamentos incorrectos);
  2. las razones que probaron este argumento en el pasado son actualmente vigentes para hoy. Si las circunstancias han cambiado esto puede ser falso. Por otro lado, esta falacia también asume que mantener el status quo es preferible o deseable ante la posibilidad de un cambio, lo cual puede ser también incorrecto.

Por ejemplo: «En Navidad siempre hemos traído a casa árboles arrancados del bosque, ¿por qué ahora tendremos que comprar uno de plástico?».

Argumento ad conditionallis

Es un tipo de falacia en la que el fundamento o prueba del argumento está condicionado. Sin embargo, el argumento no puede ser probado, ya que el hecho no existe. Se caracterizan por estar acompañados de verbos conjugados en el tiempo condicional, como: “sería”, “habría”, etc. Es común verlos en los títulos de los periódicos o diarios y el principal recurso es la especulación.

Argumento ad novitatem

(también llamada apelación a la novedad) es una falacia lógica que sostiene que una idea es correcta o mejor simplemente por ser más moderna.

Algunos ejemplos serían:

  • Para tener un sistema más estable es mejor bajarse la última versión de este programa.
  • Para perder peso es mejor seguir la última dieta.
  • La empresa funcionará mejor ahora que ha sido reformada.

Argumento ad logicam

Consiste en afirmar la falsedad de algo solo porque surge de un razonamiento contrario a la lógica o de una falacia. Esto es falaz debido a que la validez o invalidez de un razonamiento no determina necesariamente la falsedad o verdad de su conclusión.

Por ejemplo:

  • A: «Los gatos tienen pelos. Y como Félix tiene pelos, entonces es un gato». No (non sequitur).
  • B: «Que tenga pelos no demuestra que sea gato, pues bien podría ser un perro u otro animal». Sí (refutación válida). «Así que no es un gato». No (argumento ad logicam).
  • A: «Pero Félix es mi gato». Premisa, afirmación verdadera o falsa.

Si bien no se sigue que Félix sea un gato debido a que tenga pelos, «B» cometió el error de concluir que Félix no es un gato solo porque el argumento inicial fue equivocado. Esto no significa que «A» tenga razón, pues si no se aducen argumentos y pruebas válidas, la identidad de Félix seguirá siendo una interrogante.

Falsa vivencia

Una falsa vivencia o vivencia desorientadora es una falacia lógica que usa la descripción de un acontecimiento en extremo detalle —incluso si este es un suceso excepcional y muy poco probable— para convencer a alguien de que hay un problema.

Segundo ejemplo: El partido X pretende aprobar la ley Y acerca de lo peligroso que es subirse a los puentes. Entonces, el periódico o medio M presenta antes de la votación una serie de noticias extremas, sobre niños que se han caído de los puentes. La población asustada por la posibilidad de que los niños se caigan de los puentes aprueba moralmente la decisión del partido de prohibir subirse a los puentes.

En este espejismo del pensamiento, nuestro cerebro no nos deja entender que, estadísticamente, es menos probable morir en un accidente automovilístico o un acto terrorista que, por ejemplo, al caer por las escaleras o por una intoxicación accidental. La probabilidad de negligencia se refiere, según la psicóloga social CassSunstein, al hecho de exagerar el riesgo de las actividades relativamente dañinas y al mismo tiempo sobredimensionar las más peligrosas.

Falso dilema

Un falso dilema, o falsa dicotomía o falsa bifurcación, implica una situación en la cual solo dos puntos de vista son sopesados como las únicas opciones, cuando, en realidad, existen una o más opciones que no han sido consideradas. Las dos alternativas presentadas suelen ser, aunque no siempre, los puntos extremos del espectro de ideas, uno de los ejemplos más comunes de falso dilema es la conocida frase «estás conmigo o estás contra mí».

Probar con ejemplo

Probar con ejemplo o generalización inapropiada, es una falacia lógica donde uno o más ejemplos se dice «prueban» un caso más general. Esta falacia tiene la estructura siguiente: Sé que el caso x de todos los X hace o tiene la propiedad P, entonces todo X tiene la propiedad P.

Segundo ejemplo:

  1. Cortar a personas con cuchillos es un crimen
  2. los cirujanos cortan a las personas con cuchillos
  3. los cirujanos son criminales.

Ningún escocés verdadero

La falacia de ningún escocés verdadero o del verdadero escocés ocurre cuando se separa de un grupo algún elemento porque resulta distinto de lo que se intenta demostrar.

A: «Ningún escocés echa azúcar en su avena».

B: «Pero a mi tío Angus, que es escocés, le gusta echar azúcar en su avena».

A: «Ah, sí, pero ningún escocés “verdadero” echa azúcar en su avena».

Non sequitur

Non seuitur es la falacia en donde las razones dadas para sostener una afirmación son irrelevantes o no relacionadas.

Ejemplo: «Tengo miedo al agua, así que mi deporte será el puenting» o «me gusta conducir por eso me compro un Toyota». En cualquiera de los casos hacer puenting o comprarse un Toyota no depende directamente de la razón dada ya que hay muchos más coches o deportes que se han descartado sin que la razón dada sea relevante, puede producir auto-engaño por no aclarar los verdaderos motivos por los que se toma una decisión. Una manera de clarificar esta falacia es reorganizando el argumento para colocar la razón y la conclusión de manera que la incongruencia se haga evidente.

Falacia de la regresión

La falacia de la regresión o falacia del retroceso es una falacia lógica en la que se asume una causa donde no existe. Este tipo de falacia es un caso especial de la falacia Post hoc, ergo propter hoc. Esta falacia se denomina de retroceso porque se produce cuando se asocia una causa simple a la desaparición o retroceso de un factor. Conduce a las supersticiones y al pensamiento mágico.

Ejemplo: «No somos de su agrado, cuando llegamos al bar todos se fueron».

Segundo ejemplo: «Es culpa mía porque desde que decidí invertir en bolsa, esta ha empezado a bajar o los precios han bajado». La explicación se encuentra en el sesgo cognitivo efecto el último evento y en la tendencia de las personas a tomar decisiones cuando las cosas están solo en la cúspide o varianza más positiva así cuando estas se normalizan a la media asocian la causa a su acción. La siguiente frase resume el proceso en la bolsa: «El pánico causa que vendas en el bajón y la codicia que compres cerca de la cima» (S. Weinstein).

Falacia del punto medio

La falacia del punto medio, o falacia del compromiso o falacia de la moderación, se genera al asumir que la conclusión más válida o certera es la que se encuentra siempre como compromiso entre dos puntos de vista extremos

Recurso a la probabilidad

El recurso a la probabilidad, o apelación a la probabilidad, es una falacia lógica que asume que porque algo es posible o probable, es inevitable que pase. Esta falacia es usada para provocar y promover la paranoia. El recurso de probabilidad no es falaz únicamente en el caso de que el tiempo de espera para que se produzca sea infinito. Es decir, esta situación solo se produce matemáticamente. En los demás casos debe tratarse tan solo como una probabilidad y no como una verdad.

Ejemplo: «Hay muchos piratas informáticos que usan Internet. Por consiguiente, si usas Internet sin un cortafuegos es inevitable que tarde o temprano seas intervenido». La idea lógica que hay detrás de esta falacia es que ya que la probabilidad es muy alta es mejor actuar como si esta fuera verdad. El hecho de que algo sea probable de ocurrir no es un argumento para atestiguar o verificar que ha pasado.

Conclusión irrelevante

s la falacia lógica de presentar un argumento que puede ser por sí mismo válido, pero que prueba o soporta una proposición diferente a que la que debería apoyar.

Ejemplo: «Pablo es un buen deportista y debe ganar la copa. Después de todo, es un buen tipo, ha donado mucho dinero y es católico». Hecho: Las donaciones o preferencias religiosas no tienen que ver con el merecimiento de un trofeo o rendimiento deportivo.

Tu quoque

Tu quoque (en latín ‘tu también’), es un tipo específico de ignoratioelenchi porque se basa en que la premisa o consejo presentado por una persona es falsa porque esta misma persona no la sigue.

Ejemplo: «Thomas Jefferson decía que la esclavitud estaba mal. Sin embargo, él mismo tenía esclavos. Por lo tanto se deduce que su afirmación es errónea y la esclavitud debe estar bien»

Falacia por asociación

Una falacia por asociación es un tipo de falacia lógica que sostiene que las cualidades de uno son intrínsecamente o esencialmente cualidades de otro simplemente por asociación.

«Bush quiere invadir Irak. Bush es un republicano. Por consiguiente todos los que apoyan la invasión de Irak son republicanos»

Recurso a las emociones

La retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones. Para ello el sujeto adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque. En ocasiones se realiza junto con la retórica del punto medio y se relaciona estrechamente con la conducta megalomaníaca.

  • Pedro: Antonio pesa 50 kg.
  • Juan: Eso no es cierto, Antonio pesa 100 kg, lo pesé hoy con la báscula.
  • Pedro: Tú siempre me estás atacando afirmando que miento. Tratas de imponer tu punto de vista, eres injusto. Haz el favor de disculparte: mi opinión merece ser respetada y no puedes imponer la tuya sobre la de los demás. Eres un dictador».

Aunque lo predicado por Pedro pudiera ser cierto no tiene nada que ver con la verdad o falsedad del argumento, pero permite desviar la atención de los datos y verdaderos argumentos. La mejor manera de evitar la falacia es poner en evidencia que el tema tratado y el recurso de victimismo son temas diferentes y que deben tratarse por separado.

Reglas para una argumentación ideal

Según Lo Cascio, Van Eemeren y Grootendorst postulan una tipología de las falacias, presentándolas como infracciones a ciertas reglas en las que debe basarse toda buena argumentación. Según estos autores, es importante considerar estas prescripciones de comportamiento argumentativo correcto para así poder valorar la estructura y validez de los argumentos.

Las diez reglas consideradas por estos autores son las siguientes:

1. Las partes involucradas en la disputa no deben crearse impedimentos recíprocamente.
2. Una persona que expresa una opinión debe estar dispuesta a defenderla si se lo piden.
3. Un ataque a una argumentación debe centrarse en la tesis que ha anunciado el protagonista, sin desviar el discurso, sin presentar la tesis de forma diferente y sin actuar de forma que se le atribuya al antagonista una tesis diferente de la que sostiene.
4. Una tesis debe defenderse solo con argumentos relacionados con ella y que no tengan imbricaciones con otra.
5. Una persona debe aceptar las consecuencias y la existencia de las premisas que deja implícitas y, en consecuencia, debe aceptar que se le ataque en terreno de éstas.
6. Una tesis puede considerarse defendida de forma adecuada si se basa en argumentos pertenecientes a un punto de partida común.
7. Una tesis puede considerarse defendida de forma adecuada si la defensa se desarrolla con el uso de argumentos que reflejan y respetan la praxis y el esquema argumentativo comúnmente aceptados.
8. Los argumentos usados en una discusión deben ser o haberse vuelto válidos, haciendo explícitas algunas de las premisas que quedaban implícitas.
9. Una defensa perdedora debe tener como consecuencia que el sujeto argumentante acepte cambiar su posición, mientras que una defensa vencedora debe tener por consecuencia que el antagonista cambie su posición y retire sus dudas sobre la tesis defendida por el sujeto argumentante.
10. La formulación de la tesis, de las posiciones recíprocas y de los argumentos debe ser lo más clara y comprensible posible.

Otros criterios para evaluar la argumentación

A. Blair y R. H. Johnson, dos teóricos de la argumentación, propusieron tres criterios para evaluar si una argumentación es o no defectuosa: aceptabilidad, relevancia y suficiencia. Estos serán definidos a continuación:

– Aceptabilidad: los argumentos deben ser “creíbles”, es decir, tienen que ser fácilmente aceptados por la audiencia o estar basados en evidencia sólida.
– Relevancia: los argumentos deben ser coherentes con el punto de vista, por ejemplo, no puedo decir “El amor es bello porque las esculturas del dios Eros son bellas”, en este caso ¿qué relación tiene la belleza de una escultura (aunque sea de Eros, dios del amor) con la caracterización de un sentimiento? En el ejemplo, el argumento “porque las esculturas del dios Eros son bellas” no es relevante para fundamentar el punto de vista “El amor es bello”.
– Suficiencia: el número de argumentos debe ser suficiente para defender el punto de vista. Como la argumentación tiene carácter dialógico, el número de argumentos “suficientes” va a depender de la situación de enunciación: si con un argumento se convence al oponente, un argumento será suficiente, pero si el oponente lo refuta, es necesario dar más. (todos los que sean necesarios).

3 comentarios

  1. Me gusta este artículo. Veo que en la nota aclaratoria dices que no eliminas comentarios ni artículos. Eso me gusta, sigue mi misma linea de pensamiento. También pones lo de valorar argumentos a favor y en contra y estoy de acuerdo, uno siempre debe saber examinar en que cree y defenderlo con evidencia.
    saludos.

  2. Me encanta este artículo ejejjeje
    Bien hecho!!!

    Saludos cordiales
    Shalom & Wisdom from The Almighty Creator

    • Dios en 27 agosto, 2017 a las 7:44 pm
    • Responder

    -¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas igualmente divinas en un único ser?
    -Argumento especial: no comprendes el misterio divino de la Santísima Trinidad

    Esta Realidad Trina es la firma de Dios. Es la pauta divina. Esta característica de tres – en – uno se encuentra por doquier en las esferas de lo sublime. No se puede escapar a ella en las cuestiones que tratan del tiempo y el espacio, Dios y la consciencia, o cualquier relación sutil. Por otra parte, no se puede hallar esta Verdad Trina en ninguna de las relaciones ordinarias de la vida.

    La Verdad Trina es reconocida en las relaciones sutiles de la vida por todo aquel que se ocupe de tales relaciones. Algunos de vuestros teóricos de la religión han descrito la Verdad Trina como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algunos de vuestros psiquiatras utilizan los conceptos de superconsciente, consciente y subconsciente. Algunos de vuestros espiritualistas hablan de mente, cuerpo y espíritu. Algunos de vuestros científicos aluden a energía, materia y éter. Algunos de vuestros filósofos dicen que una cosa no es verdadera hasta que lo es de pensamiento, palabra y obra. Cuando habláis del tiempo, os referís sólo a tres tiempos: pasado, presente y futuro. Del mismo modo, vuestra percepción se compone de tres momentos: antes, ahora y después. En términos de relaciones espaciales, tanto si consideráis distintos puntos en el universo como si en vuestra propia habitación, reconocéis tres aspectos: aquí, allí y el espacio intermedio entre ambos.

    Dios Padre es conocimiento: el padre de toda comprensión, el engendrador de toda experiencia, ya que no se puede experimentar lo que no se conoce.
    Dios Hijo es experiencia: la encarnación, la realización, de todo lo que el Padre sabe de Sí mismo, ya que no se puede ser lo que no se ha experimentado.
    Dios Espíritu Santo es ser: la des-encarnación de todo lo que el Hijo ha experimentado de Sí mismo; el simple y exquisito existir, posible sólo a través de la memoria del conocimiento y la experiencia.

    Otros escritos sagrados mucho más antiguos situaban esta metáfora en el contexto de madre e hija. Ninguna de ellas es correcta. Vuestra mente puede entender mejor la relación como: progenitor – descendencia; o bien: lo-que-da-origen, y lo-que-es-originado. Al añadir la tercera parte de la Trinidad, se produce esta relación: Lo que da origen / Lo que es originado / Lo que es.

    En cuanto a las relaciones ordinarias, no reconocéis ningún intermedio. Y ello por que las relaciones ordinarias son siempre díadas, mientras que las relaciones de ámbito superior son invariablemente tríadas. Así tenéis: derecha – izquierda, arriba – abajo, grande – pequeño, rápido – lento, caliente – frío, y la mayor díada jamás creada: macho – hembra. En tales díadas no existen intermedios. Cualquier cosa es o una cosa o la otra, o una versión mayor o menor en relación con una de esas polaridades. En el ámbito de las relaciones ordinarias, no puede existir nada conceptualizado sin que exista la conceptualización de su contrario. La mayor parte de vuestra experiencia cotidiana se basa en esta realidad.

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